"La
mayor parte de las almas están dormidas: la función del
maestro consistirá, esencialmente, en despertarlas". Ésta
es la propuesta que más parece aproximarse al pensamiento de
Rumi -fundador de la orden de los derviches giradores- en su principal
obra en prosa recopilada en diversos manuscritos hasta 1316 e imprescindible
para la comprensión del sufismo.
Alejado de los "ulemas" que criticaron el carácter
democrático de sus enseñanzas, Rumi nos invita a andar
el camino de la mano de la música, la danza y la poesía
que nos llevan hacia el éxtasis místico y la unión
con lo divino. Estos textos, compuestos a partir de las conversaciones
sostenidas por Rumi con sus discípulos, se presentan en forma
de diálogos, ensayos o narraciones y están destinados
al pueblo para hacerle comprender su pensamiento, para comentar un versículo
coránico o un "hadit" profético o discutir una
opinión enunciada.
Su título, que podría traducirse también como "Él
contiene lo que contiene" o "Todo está allí",
resume el espíritu de la obra: la medida de toda enseñanza
espiritual la da el que la recibe, sólo encuentra en ella lo
que es capaz de descubrir y entonces -dice el maestro- "las palabras
pueden solamente despertar en ti un eco pues ellas no son más
que la sombra de la realidad... un pretexto".
Toda la enseñanza del maestro de Konya lleva la impronta de la
más amplia tolerancia, pues si los caminos son diferentes, el
objetivo es único.
Yalal Al-Din Rumi (1207-1273). Místico
y poeta persa nacido en Balj, en el Jurasán, es el más
célebre de los poetas sufíes y uno de los grandes maestros
espirituales de la humanidad. Su principal obra, el "Matnawi",
es un extenso poema filosófico que conforma una verdadera epopeya
mística que se dice tiene el poder de hechizar a sus oyentes.
Tambien son conocidas sus cuartetas, "Rubayat", y sus gazales,
dedicados a su maestro Shams al-Din, derviche de Tabriz. Su obra en
prosa, el "Fihi-ma-fihi", compuesta a partir de las conversaciones
mantenidas con sus discípulos, es fundamental para la comprensión
de su pensamiento en particular y del sufismo en general. Fundó
la orden de los derviches giradores ("mevlevi") quienes, a
través de la música y de la danza ("sama"),
buscan la comunión espiritual con la divinidad y el conocimiento
de la verdad.
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